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Reserva de capitalización: la deducción del IS que muchas pymes no aplican (y deberían)

Qué es la reserva de capitalización y por qué existe

La reserva de capitalización es un incentivo fiscal recogido en el artículo 25 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades. Su propósito es claro: premiar a las empresas que deciden retener beneficios dentro del negocio en lugar de distribuirlos como dividendos. Dicho de otro modo, Hacienda te recompensa por reforzar la solidez financiera de tu compañía.

El mecanismo es sencillo: si destinas parte de tus beneficios a una reserva indisponible —es decir, una reserva que no puedes repartir ni utilizar libremente durante al menos cinco años—, podrás reducir la base imponible del Impuesto de Sociedades en un 10 % del importe incrementado de los fondos propios. No se trata de una deducción sobre la cuota, sino de una reducción directa sobre la base, lo que la convierte en una de las herramientas más potentes y, paradójicamente, menos utilizadas por las pymes españolas.

En Horus Firm observamos con frecuencia que muchos autónomos societarios y pequeñas empresas desconocen esta figura o la descartan por creer que es compleja de aplicar. Nada más lejos de la realidad: con la información y el asesoramiento adecuados, su aplicación es totalmente accesible.

Requisitos que debe cumplir tu empresa para aplicarla

No todas las sociedades pueden beneficiarse de esta reducción de forma automática. Antes de aplicarla, es fundamental verificar que se cumplen los requisitos exigidos por la normativa vigente.

En primer lugar, el incremento de fondos propios que sirve de base para el cálculo debe mantenerse durante un periodo de cinco años desde el cierre del ejercicio en que se aplica la reducción. Durante ese tiempo, los fondos propios no pueden disminuir por debajo del nivel que tenían al inicio del periodo, salvo por pérdidas contables. En segundo lugar, la dotación de la reserva de capitalización debe realizarse en el momento de la aprobación de las cuentas anuales y quedar reflejada explícitamente en la memoria. En tercer lugar, la reserva debe ser indisponible: no puede distribuirse, utilizarse para compensar pérdidas ni incorporarse al capital durante el plazo de mantenimiento.

Además, el importe máximo de la reducción no puede superar el 10 % de la base imponible positiva del ejercicio previa a esta reducción y a la compensación de bases imponibles negativas de ejercicios anteriores. Si el resultado de aplicar el 10 % sobre el incremento de fondos propios supera ese límite, el exceso podrá aplicarse en los dos ejercicios siguientes, por lo que no se pierde.

Ejemplo práctico: cuánto ahorra una pyme con 80.000 € de beneficio

Pongamos números reales para que el impacto fiscal quede completamente claro. Imaginemos una sociedad limitada que cierra el ejercicio con un beneficio antes de impuestos de 80.000 € y que decide dotar una reserva de capitalización de 10.000 €, cumpliendo todos los requisitos anteriores.

Sin aplicar la reserva de capitalización, la base imponible sería de 80.000 € y, aplicando el tipo general del 25 %, el Impuesto de Sociedades resultante sería de 20.000 €. Con la reserva de capitalización, la base imponible se reduce en el 10 % del incremento de fondos propios, es decir, en 1.000 € (10 % de 10.000 €). La nueva base imponible queda en 79.000 € y la cuota del IS baja a 19.750 €. El ahorro directo es de 250 € en este ejemplo concreto.

Ahora bien, si la empresa hubiera reinvertido 80.000 € íntegros en reservas, la reducción sobre la base sería de 8.000 € (10 % de 80.000 €), limitada al 10 % de la base imponible previa, que en este caso coincide. La cuota resultante bajaría a 18.000 €, lo que supone un ahorro real de 2.000 €. La clave está en maximizar el incremento de fondos propios dentro de las posibilidades de cada empresa.

Cómo registrar correctamente la reserva de capitalización en contabilidad

El registro contable de la reserva de capitalización debe realizarse en el momento en que la junta general aprueba la distribución del resultado del ejercicio. La operativa sigue el Plan General de Contabilidad y utiliza cuentas específicas del grupo 11 de fondos propios.

El asiento habitual es el siguiente: se carga la cuenta 129 – Resultado del ejercicio por el importe destinado a la reserva y se abona la cuenta 1141 – Reserva de capitalización por ese mismo importe. Esta cuenta debe aparecer diferenciada en el balance y en la memoria, indicando expresamente su carácter indisponible y el ejercicio al que corresponde, así como el compromiso de mantenimiento durante cinco años.

Es fundamental que la memoria de las cuentas anuales recoja toda la información relativa a esta reserva: el importe dotado, el ejercicio de dotación, el periodo de indisponibilidad y el efecto fiscal generado. Una contabilización incorrecta o la ausencia de información en la memoria puede suponer que Hacienda rechace la aplicación del beneficio en una eventual comprobación.

Si tienes dudas sobre si tu empresa puede aplicar la reserva de capitalización este año o sobre cómo integrarla correctamente en tu planificación fiscal, en Horus Firm podemos ayudarte a sacarle el máximo partido antes del cierre del ejercicio. Un pequeño ajuste en la distribución del resultado puede traducirse en un ahorro fiscal significativo año tras año.

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